Vine hasta aquí para poder abrazarte y sentí que ya tus brazos se niegan a ir hacia los míos, lentos. Hoy vine hasta aquí dejando atrás el sabor a ciudad y la amargura que intento cambiar, no sea mi alimento. Tan tonta fui, aquella tarde me hiciste dudar, trabaste mi alma con tu frialdad. Amor siguiendo al viento. El miedo a sufrir hoy me congela, y al volver a mi querida ciudad contaré a los amigos que un día dejé, esta aventura simple... Voy a mentir cuando les diga que ya superé, que nunca hubo dolor en mi piel, que nada tuyo existe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario